Intoxicada
Acabo de llegar del servicio médico. Resulta que a parte del largísimo fin de semana, algo en mi cuerpo estaba tramando contra mí. He andado por las calles intoxicada, sin saberlo.
Ayer leía en el periódico que el 90% de los seropositivos no saben que están infectados. No caben las comparaciones, pero es inquietante pensar todo lo que ignoramos, o peor, todo lo que no llegamos a saber jamás, incluso de nuestro propio cuerpo.
Es angustiante hacerse preguntas. A veces no queremos pensar, a veces queremos tener la mente en blanco. A veces no tenemos respuestas. Eso lo entiendo. Te entiendo. Pero mi oficio es preguntar, dicen los que saben, entonces te increpo: dónde estás cuando decides quererme menos.
Hoy la doctora me preguntó qué comí ayer, qué pudo hacerme daño. Estuve a punto de responderle que me tragué un mal plato de tristeza amarga, que no tengo respuesta, que te pregunte a ti.
Es angustiante hacerse preguntas. A veces no queremos pensar, a veces queremos tener la mente en blanco. A veces no tenemos respuestas. Eso lo entiendo. Te entiendo. Pero mi oficio es preguntar, dicen los que saben, entonces te increpo: dónde estás cuando decides quererme menos.
Hoy la doctora me preguntó qué comí ayer, qué pudo hacerme daño. Estuve a punto de responderle que me tragué un mal plato de tristeza amarga, que no tengo respuesta, que te pregunte a ti.

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